40 años de Cuidado de Piel Dr.Hauschka

40 años de Cuidado de Piel

“Desde que recibí tu carta, te quiero”

¿Las primeras palabras de una historia de amor? En realidad, era la declaración del Dr. Rudolf Hauschka a Elisabeth Sigmund, en 1962, que marcó el inicio de los Cosméticos Dr.Hauschka.

Dr. Rudolf Hauschka, el fundador de los laboratorios WALA, era un visionario en su tiempo. Décadas antes de que la colección de los Cosméticos Dr.Hauschka hubiera sido elaborada, ya tuvo la idea de desarrollar un cuidado de la piel que complementaría el concepto de los medicamentos antroposóficos de WALA. Al fin y al cabo, la piel como el órgano más extenso del cuerpo humano, necesita de vez en cuando una ayuda terapéutica, pero todavía más exige un cuidado regular. Pasaron más de tres décadas desde la fundación de los laboratorios WALA en 1935, hasta que nacieron los Cosméticos Dr.Hauschka en el año 1967. WALA creció y desarrolló un amplia colección de medicamentos basados en los extractos de plantas medicinales obtenidos en un único proceso rítmico.

Entonces ocurrió uno de estos giros del destino que une a la gente y a las ideas en el momento oportuno. El Dr. Rudolf Hauschka y la esteticista Elisabeth Sigmund, ambos nativos de Viena, se encontraron en un pequeño pueblo llamado Ekwälden.

Viena - Estocolmo – Eckwälden

Elisabeth Sigmund desarrolló su propia línea de cosméticos y tratamientos naturales que aplicaba en su salón de belleza en Estocolmo. Para poder preparar sus productos, utilizaba algunos de los remedios de WALA. Como una firme creyente en el poder de los extractos naturales, especialmente de las plantas medicinales, ideó un cuidado de piel que apoya las propias funciones naturales de la piel.

Rudolf Hauschka sabía que la esteticista compraba los medicamentos WALA. Sentía la necesitad de escribir a aquella mujer de Suiza, ya que la idea de un cuidado de piel que complementaría el concepto de los medicamentos WALA no le dejaba dormir. En 1962 Elisabeth Sigmund recibió la carta de Ekwälden. Ya conocía el pequeño laboratorio WALA, situado en el sur de Alemania, que había visitado con su marido durante las vacaciones de verano. Los medicamentos WALA resultaron extremadamente eficaces en el tratamiento de la rodilla herida de su marido. La Sra. Sigmund estaba muy sorprendida al recibir la carta del Dr. Rudolf Hauschka preguntando por sus ideas sobre el cuidado de la piel. Pero también se sintió alagada y no tardó en enviar su detallada respuesta.

“Desde que recibí tu carta, te quiero”. Estamos seguros que Elisabeth Sigmund, una mujer vienesa, sabía apreciar esta galante manera de hablar y entender la respuesta del Dr. Rudolf Hauschka a su carta llena de ideas innovadoras. Así recibió la invitación a Ekwälden.

En verano del 1963 Elisabeth Sigmund pasó el fin de semana con varios médicos y colaboradores de WALA discutiendo sus fórmulas para el cuidado de piel, que complementarían la colección de preparados farmacéuticos de WALA. Se trataba de crear los cosméticos para el cuidado facial y corporal. Los investigadores intercambiaron ideas y seleccionaron plantas medicinales adecuadas.

“Trabajamos como un equipo casi desde el principio, aunque el termino EQUIPO DE TRABAJO se hizo famoso mucho más tarde”

Karl Kossmann, 80 años, ex director general de WALA y uno de los creadores de la fundación WALA

El 9 de enero del 1964 se tomó una decisión oficial. Se iba a iniciar la elaboración de la Línea Facial de cosméticos, basados en los principios de cuidado holístico de la piel. Los colaboradores de WALA: Dr. Rudolf Hauschka, Dr. Margarethe Hauschka, Max Kaphahn y Maja Mewes estaban todos de acuerdo. Unos meses más tarde, en mayo del 1964, el químico Dr. Reinhard Schoppmann se incorporó al equipo de WALA y en octubre del mismo año al proyecto se unió Johannes Roth-Bernstein. Y finalmente, cuando el farmacéutico Rudolf Plantener ofreció su ayuda, el equipo estaba completo. “En cuanto conseguimos desarrollar el cuidado de piel tan innovador, nos sentimos como unos verdaderos revolucionarios.” Elisabeth Sigmund, 93 años, fundadora de los Cosméticos Dr.Hauschka El periodo del trabajo más intenso fue durante el verano del 1964. Elisabeth Sigmund, quien todavía vivía en Estocolmo, pasó varias semanas en Ekwälden trabajando con el investigador Reinhard Schoppmann y el jefe de producción Rudolf Plantener. En Estocolmo, Elisabeth Sigmund preparaba los productos de cuidado facial en pequeñas cantidades exclusivamente para sus clientes. Entonces, los productos iban a ser fabricados en grandes cantidades, lo que originó diferentes exigencias a nivel de estabilidad de las cremas y las fórmulas sufrieron las modificaciones necesarias. Con los conocimientos prácticos de Roth-Bernstein consiguieron elaborar las bases de las cremas, que mantenían su estabilidad sin necesidad de utilizar los emulsionantes químicos sintéticos. Para el desarrollo de las fragancias, utilizaron los aceites esenciales de origen francés. Un principio estaba claro para todos: el objetivo era elaborar los productos naturales de cuidado de piel, aplicándo los ritmos de la naturaleza, la base de fabricación de medicamentos de WALA.

“WALA no era el trabajo, sino una misión para toda la vida”

Dr. Reinhard Schoppmann, 76 años, uno de los expertos de los Cosméticos Dr.Hauschka

“Una fuerza vital que late con ritmo, inspira todo tu trabajo. Ésta es la quintaesencia de todos mis años en WALA."

Rudolf Plantener, 80 años, jefe de producción en los años 60

Una vez la Srta. Sigmund estaba en Estocolmo, Roth-Bernstein, Schoppmann y Plantener elaboraron en Ekwälden unas muestras de las fórmulas nuevas. Las enviaron por correo a Estocolmo donde Elisabeth Sigmund las utilizó en sus tratamientos. En su respuesta indicó las ventajas de cada preparado y las mejoras necesarias. Así continuaban hasta que el equipo se dio por satisfecho. Entonces los preparados pasaron por los test de estabilidad y evaluación de Maja Mewes. Así nacieron los Cosméticos Dr.Hauschka.

Cuidado de piel viaja por el mundo

Las buenas ideas deben ponerse en práctica. Y deben ser difundidas por todo el mundo. En 1967, WALA, con su recién desarrollada colección de cuidado facial, se enfrentaba al reto del marketing. Se enviaron unas 12.000 cartas a los farmacéuticos alemanes de entonces, informando sobre un nuevo componente de la familia WALA. A los expertos de WALA les llamó la atención que solo recibieron respuesta de tres o cuatro farmacéuticos interesados en incluir los productos nuevos en sus tiendas. Necesitaban algo más. Entonces, el primer representante comercial de WALA, Gotthard Jacob, subió en su Fiat 850 para visitar a los clientes personalmente, mientras otros empleados presentaban la colección completa en las ferias y convenciones farmacéuticas. Utilizaban el tópico de acné como el puente al cuidado de la piel. La mujer de Jacob, que se formó como esteticista especialmente para este trabajo, presentaba la nueva línea a las esposas de los médicos. Despacio pero a ritmo constante los cosméticos de WALA se hacían más conocidos.

“Todos contribuían en todo en WALA. A veces empezábamos a las tres de la madrugada para ayudar en recolecta y después nos quedábamos hasta la noche. Solo parábamos para desempaquetar los envíos de mercancías, cuando hacía falta”

Gotthard Jacob, 79 años, el primer representante comercial

El arte del tacto

Anneliese Horn pensaba en su propia línea de cosméticos ya siendo adolescente. En 1970, cuando sus hijos ya eran lo suficientemente mayores, ésta cualificada secretaria bilingüe decidió prepararse para ser una esteticista en su ciudad natal Stuttgart. Durante la formación, que duró siete meses, los estudiantes utilizaban los cosméticos convencionales sobre su piel. Al final del curso todos los alumnos tenían la piel muy dañada, con acné, impurezas y manchas de sequedad. La señora Horn acabó la formación con una piel enrojecida y dañada. Afortunadamente el trabajo del matrimonio Jacob ya empezaba a dar frutos. El médico familiar de la Sra. Horn, un apasionado de antroposofía, ya se había familiarizado con los productos de cuidado de piel de WALA y los recomendaba a sus pacientes más exigentes. Anneliese Horn escribió a WALA y fue invitada a conocer a la Sra. Sigmund que por aquel entonces ya se había mudado a Ekwälden. En principio Elisabeth Sigmund rechazó la idea de dar clases sobre los tratamientos de piel, ya que no estaba convencida de que los estudiantes realmente aplicarían lo aprendido. Sin embargo, después de reconsiderarlo durante varios meses, aceptó la propuesta y en enero y febrero del 1971 dio clases particulares a la Sra. Horn para convertirla en la primera Esteticista Dr.Hauschka.

“Cuando conocí a Elisabeth Sigmund y los Cosméticos Dr.Hauschka, por fin sentía que estaba en el buen camino. Hasta el día de hoy siento un profundo respeto por la Sra. Sigmund.”

Anneliese Horn, 76 años, la primera Esteticista Dr.Hauschka

El hombre y la máquina La transformación de un negocio pequeño en mediana empresa significaba la necesidad de revisión y modificación de la estructura y los procesos de trabajo. WALA se comprometió a la elaboración manual en todas las fases del proceso de fabricación. Por ejemplo, el personal de producción mezclaba los ingredientes de la Crema Facial Limpiadora hasta obtener la masa homogénea, removiéndolos en los boles esmaltados con una larga varilla de madera. En los primeros días, tres o cuatro trabajadores preparaban diez kilos de la Crema Facial Limpiadora, lo suficiente para 200 envases. Después de remover la crema regularmente durante cuatro semanas, los trabajadores de WALA utilizaban un embudo metálico para verter la crema en las botellas de cristal.

En 1970, cada vez más gente quería comprar los nuevos cosméticos. Elfriede Blutbacher en el departamento de Atención al Cliente, recibía unas 100 llamadas al día de farmacéuticos, mayoristas, herbolarios, tiendas de alimentación orgánica y los Esteticistas Dr.Hauschka que querían comprar los productos. También llegaban cartas y télex. La fabricación manual no podía cubrir tanta demanda y WALA decidió utilizar máquinas. Reinhard Shoppmann compró la máquina para rellenar los envases. Un empleado colocaba el envase en la máquina, la cual lo llenaba y cerraba. Después llegó el molinillo eléctrico y la etiquetadora. Las máquinas facilitaron el trabajo y ayudaron a incrementar la producción.

Punto de encuentro para el mundo

Corrió el rumor de que algo especial pasaba en Ekwälden. Rolf Bucher fue jardinero de WALA desde 1982. En los años 80 recibió numerosas solicitudes de todo el mundo (de Canadá, Australia, África del Sur), de los entusiastas interesados en trabajar en el jardín de plantas medicinales de WALA. Hasta el día de hoy, hay tareas que se realizan manualmente, como por ejemplo el tratamiento de las plantas frescas. Estas tareas son el corazón de la calidad de los medicamentos WALA y los Cosméticos Dr.Hauschka.

WALA utiliza también las plantas medicinales cultivadas en las plantaciones alemanas y en proyectos de los países en desarrollo económico, apoyando de esta manera su economía. Por ejemplo, el aceite esencial de rosas que se utiliza en la Crema de Rosas proviene de Bulgaria o Irán y la manteca de carité tiene su origen en Burkina Faso, África.

El despertar

¿Fue la nueva imagen de la marca? ¿O quizás el entusiasmo de sus seguidores? Fuera lo que fuese, en los años 90 los Cosméticos Dr.Hauschka experimentaron su gran momento. La empresa tuvo que despertar de su dulce sueño de Ekwälden. Los cosméticos naturales estaban listos para lanzarse y conquistar el mundo. En 1997 Katharina Hahlhege, directora de marketing de WALA por aquel entonces, decidió cambiar la imagen global de los cosméticos. Los colores de los envases brillaban con un resplandor más cálido, los dosificadores aportaron el aire más moderno – pero las fórmulas quedaron intactas. Los modernos folletos publicitarios y la primera página web de la empresa explicaban las particularidades de los Cosméticos Dr.Hauschka. Se estableció contacto con los medios de comunicación y aparecieron los primeros artículos en las revistas de moda. Poco a poco el público empezaba a conocer esta mediana empresa del sur de Alemania y sus productos de cuidado de la piel basados en una filosofía extraordinaria.

“Al rediseñar los Cosméticos Dr.Hauschka conseguimos hacer visible por fuera lo que llevaban dentro”

Katharina Hahlhege, 52 años, directora de marketing y distribución

El mundo volvía a respetar la naturaleza, lo que incrementó su interés por el cuidado natural de la piel. Hoy en día, las etiquetas coloridas de los Cosméticos Dr.Hauschka decoran las estanterías de las tiendas en más de 40 países de todos los continentes. Desde una tienda de alimentación natural en San Francisco hasta un centro comercial exclusivo en Singapur, desde una farmacia en Helsinki hasta el Sandylane Spa Resort en Barbados. En otras palabras, desde Ekwälden a todo el mundo. Lo que no cambió a lo largo de los últimos 40 años es la calidad. A pesar de la creciente fabricación, la calidad sigue siendo el ingrediente esencial de los Cosméticos Dr.Hauschka.